El viaje continùa...
Salí de Ella a las 7h00 de la mañana, en un autobús que iba ya petado… me quedé hora y media de pie agarrándome como podía hasta un terminal de autobús donde tenía que coger otro bús para el mar… Llegué y el bus directo estaba demasiado lleno como para subirme y aguantar otras cinco horas de viaje… así que decidí coger otro, bajarme en otra ciudad y cambiar de autobus para tener la posibilidad de sentarme tan siquiera una o dos horas en el camino… fue el viaje más duro de los doce días, el cansancio de todo el viaje se notaba más y luché para no desmayarme en este maldito autobus pensando en las dulces olas del mar…
Mátara, mi destino tan deseado… alcancé esta ciudad provincial sobre las 15h00 y me fui directamente al pequeño pueblo de Polhena. Según lo que había leído, Polhena es un pueblo perdido donde algunas familias vienen a divertirse los fines de semana… Llegué un domingo y en el camino para mi albergue pasé cerca de la playa: ¿algunas familias? Vale que no tenemos el mismo sistema métrico, ni los mismos grados, pero ¿cómo coño cuentan las personas? En esta minúscula playa había por lo menos unas 500 personas o sea que no se veía el color de la arena…
Menos mal mañana es lunés y la playa será todo mía… mientras tanto voy a sacar unas cuantas fotos como ésa…

















































